¿Se te sube el muerto? La ciencia explica qué ocurre en el cerebro durante la parálisis del sueño

Sentir una presencia, escuchar voces o no poder moverse al despertar tiene explicaciones neurológicas relacionadas con el sueño

Por: Brayam Chávez

Durante Halloween y las celebraciones del Día de Muertos suelen circular historias sobre apariciones, presencias extrañas y experiencias que parecen desafiar cualquier explicación lógica. Sin embargo, algunos de estos episodios tienen una explicación científica relacionada con la manera en que el cerebro procesa la información.

Uno de los fenómenos más conocidos es el llamado popularmente "se me subió el muerto", una experiencia que recibe el nombre de parálisis del sueño y que puede provocar miedo intenso, especialmente cuando la persona siente que alguien está cerca o que algo la oprime mientras intenta despertar.

De acuerdo con Mariano Salinas, quien abordó el tema en la sección Mente en equilibrio de El Heraldo Radio, estos episodios están relacionados con procesos neurológicos que ocurren durante el descanso.

¿QUÉ ES LA PARÁLISIS DEL SUEÑO Y POR QUÉ NO PODEMOS MOVERNOS?

La parálisis del sueño ocurre cuando existe un desfase entre el despertar del cerebro y la recuperación del movimiento corporal.

Durante la fase REM, etapa en la que suelen presentarse los sueños más vívidos, el cerebro mantiene una actividad intensa, mientras que los músculos permanecen temporalmente inmovilizados como un mecanismo de protección para evitar que representemos físicamente lo que soñamos.

El problema aparece cuando la persona recupera la conciencia, pero su cuerpo continúa bajo ese estado de inmovilidad.

"El cerebro se despierta y el cuerpo todavía no. Ese desfase es lo que nos ocasiona y es desesperante", explicó Salinas.

Esta experiencia puede acompañarse de una sensación de presión en el pecho y dificultad para moverse, lo que aumenta el miedo de quien la experimenta.

¿POR QUÉ ESCUCHAMOS VOCES EN EL VIENTO O EN LOS RUIDOS?

Otra experiencia que puede interpretarse como paranormal es escuchar palabras, susurros o incluso nombres en sonidos que no tienen un significado definido.

Este fenómeno se relaciona con la apofenia auditiva, un proceso mediante el cual el cerebro intenta encontrar patrones reconocibles en estímulos aleatorios.

Por ejemplo, el ruido del viento, la estática de un aparato o ciertos sonidos ambientales pueden parecer voces cuando el cerebro intenta darles un sentido familiar.

La necesidad de identificar patrones hace que, en ocasiones, interpretemos sonidos sin significado como si fueran mensajes o conversaciones.

PAREIDOLIA: ¿POR QUÉ VEMOS ROSTROS EN LAS PAREDES?

La pareidolia es otro proceso que ayuda a explicar algunas experiencias consideradas inexplicables.

Se presenta cuando una persona identifica figuras conocidas, especialmente rostros humanos, en objetos o superficies que no tienen esas formas de manera intencional.

Esto puede ocurrir al observar manchas de humedad, sombras, nubes o formaciones naturales que parecen tener ojos, nariz y boca.

En este proceso participa el giro fusiforme, una región de la corteza cerebral relacionada con el reconocimiento de rostros.

Por esa razón, una mancha en la pared o una figura formada por sombras puede parecer una persona, aunque solamente se trate de una combinación de formas y contrastes.

EL CEREBRO BUSCA EXPLICACIONES INCLUSO EN LA OSCURIDAD

La parálisis del sueño, la apofenia auditiva y la pareidolia muestran cómo el cerebro intenta organizar la información que recibe y encontrar elementos familiares en su entorno.

Estas interpretaciones pueden intensificarse en situaciones de estrés o fatiga, cuando una persona se encuentra más vulnerable a experimentar miedo o confusión.

Así, algunas experiencias que suelen relacionarse con fantasmas o presencias sobrenaturales pueden entenderse a partir de mecanismos psicológicos y neurológicos, sin necesidad de atribuirlas a fenómenos paranormales.