Esta festividad de la religión católica forman parte de una tradición que reúne a devotos en busca de esperanza, protección y agradecimiento
Por: Marcela Islas
Cada 28 de octubre, miles de fieles en México celebran el Día de San Judas Tadeo, una fecha dedicada al santo al que la tradición católica identifica como intercesor en situaciones difíciles y desesperadas.
Además de las peregrinaciones y las visitas a los templos, muchas familias acostumbran instalar un altar en sus hogares para expresar su fe, agradecer los favores recibidos y presentar peticiones relacionadas con la salud, el trabajo o los problemas económicos.
Si planeas preparar una ofrenda para esta celebración, existen varios elementos que puedes incorporar y cuyo significado está relacionado con la esperanza y la devoción.
¿Qué debe llevar un altar a San Judas Tadeo?
El elemento principal es una imagen o figura de San Judas Tadeo, quien suele representarse con una medalla que muestra el rostro de Jesús, una llama sobre su cabeza y un bastón. También se pueden colocar los siguientes objetos:
- Veladoras blancas o verdes. Representan la fe y la esperanza. El blanco se relaciona con la pureza, mientras que el verde suele asociarse con la prosperidad.
- Flores blancas y amarillas. Aportan color al altar y simbolizan la alegría, la gratitud y la vida.
- Agua. Representa la purificación y la renovación espiritual.
- Incienso o copal. Se utiliza en algunas tradiciones religiosas para acompañar las oraciones.
- Peticiones escritas y fotografías. Algunos devotos colocan cartas, imágenes de sus familiares o solicitudes personales como expresión de sus intenciones.
La sal también puede incluirse de acuerdo con las costumbres familiares, aunque no constituye un requisito establecido por la Iglesia católica.
¿Cuándo se debe retirar el altar?
A diferencia de otras celebraciones religiosas, el altar dedicado a San Judas Tadeo no tiene una fecha obligatoria para retirarse. La decisión depende de las costumbres de cada familia y de la forma en que vive su devoción.
Algunas personas guardan las flores y los elementos festivos entre el 29 y el 30 de octubre, después de la celebración. Otras prefieren conservar la imagen del santo en un espacio permanente de su vivienda.
En cualquier caso, no existe una obligación religiosa de mantener el altar completo durante todo el año. Lo importante para los fieles es el significado que otorgan a esta tradición y el espacio que la oración ocupa en su vida cotidiana.
La preparación de la ofrenda puede ser una oportunidad para reunirse en familia, agradecer por los favores recibidos y renovar las peticiones que cada persona encomienda a San Judas Tadeo.