El mandatario estadounidense criticó la ampliación del horario de votación, aunque aseguró mantener una buena relación con Lula
Por: César Leyva
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puso en duda la transparencia de las elecciones presidenciales de Brasil, en las que Luiz Inácio Lula da Silva derrotó a Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro. Sin presentar evidencias, el republicano calificó los comicios como presuntamente fraudulentos y cuestionó las condiciones en que se desarrolló la votación.
Antes de abordar el avión presidencial Air Force One para viajar a Misisipi, Trump declaró ante periodistas que el proceso electoral brasileño dejó una impresión negativa y consideró que los resultados debían ser incuestionables.
Aunque afirmó que no apoyó públicamente a ninguno de los candidatos, insistió en que la jornada electoral le pareció sospechosa y criticó la decisión de extender el horario de votación.
CUESTIONA LA AMPLIACIÓN DEL HORARIO
Uno de los principales señalamientos del mandatario estadounidense fue la determinación del Tribunal Supremo Federal de Brasil de prolongar dos horas la recepción de sufragios, de las 17:00 a las 19:00 horas, debido a dificultades de transporte público en distintas ciudades.
La medida permitió que más ciudadanos pudieran acudir a las urnas. Sin embargo, Trump consideró extraño el ajuste y cuestionó la manera en que se contabilizaron los votos.
Pese a sus declaraciones, el presidente estadounidense distinguió sus críticas al proceso de su opinión sobre Lula, de quien dijo mantener una buena relación.
El resultado electoral representa un nuevo mandato para el dirigente brasileño, quien logró revertir la ventaja que Flávio Bolsonaro había obtenido en la primera vuelta, celebrada el 4 de octubre.
TENSIÓN POLÍTICA ENTRE WASHINGTON Y BRASILIA
Tras su derrota, Flávio Bolsonaro anunció que buscaría la anulación de los comicios ante la Justicia, argumentando su inconformidad con la extensión del horario electoral.
La relación entre Trump y la familia Bolsonaro ha estado marcada por la cercanía política. En mayo, el republicano recibió a Flávio en la Casa Blanca, mientras que anteriormente había respaldado al expresidente Jair Bolsonaro.