El sedentarismo juvenil preocupa por sus efectos en la salud y las diferencias entre hombres y mujeres
Por: César Leyva
Uno de cada cuatro adolescentes de entre 11 y 17 años en el mundo no realiza actividad física durante los 60 minutos diarios recomendados para mantener una buena salud. Así lo advierte un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que analizó información de 140 países y encontró cifras preocupantes sobre los hábitos de movimiento entre los jóvenes.
La investigación, publicada en la revista The Lancet Global Health, estima que alrededor de 240 millones de adolescentes no cumplen con esta recomendación ningún día de la semana. En contraste, apenas el 13.9 por ciento consigue realizar una hora de ejercicio todos los días, una proporción inferior al 19 por ciento registrado hace una década.
En promedio, los jóvenes realizan actividad física moderada o intensa menos de tres días por semana, pese a que pueden cumplir con esta meta mediante actividades cotidianas como caminar, correr, andar en bicicleta, bailar o practicar algún deporte.
CONSECUENCIAS PARA LA SALUD
La OMS advierte que permanecer inactivo durante periodos prolongados puede incrementar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, respiratorias y algunos tipos de cáncer. Además, mantener una rutina de ejercicio contribuye a prevenir problemas relacionados con la salud mental, como la ansiedad y la depresión, y podría retrasar la aparición de enfermedades neurodegenerativas.
El panorama también presenta diferencias entre géneros. El 28 por ciento de las adolescentes no realiza los 60 minutos de actividad física en ningún día de la semana, frente al 22 por ciento de los varones. Asimismo, solamente el 11 por ciento de las mujeres alcanza la recomendación diaria, mientras que entre los hombres la cifra llega al 17 por ciento.
Entre las posibles causas se encuentran la falta de referentes deportivos femeninos, las condiciones sociales y familiares y las limitadas oportunidades para practicar deporte.
LLAMAN A FOMENTAR EL MOVIMIENTO
Ante este escenario, el organismo internacional plantea fortalecer las acciones desde las escuelas, los servicios de salud, el deporte y los sistemas de transporte.
También recomienda recuperar la actividad física como parte fundamental de la educación, promover espacios seguros para caminar o utilizar bicicletas y reducir los periodos prolongados frente a celulares, computadoras y televisores.
La propuesta es incorporar el movimiento a la vida cotidiana desde edades tempranas para favorecer hábitos que puedan mantenerse durante la vida adulta.