¿Por qué se llama Panteón del Carmen? La trágica historia de la niña que le dio nombre en Ciudad Obregón

Una historia poco conocida permanece ligada a este recinto, cuyo origen guarda un recuerdo que forma parte de la memoria colectiva de Cajeme

Por: Fernanda Rodríguez

Detrás del nombre de uno de los cementerios más conocidos de Ciudad Obregón existe una historia que comenzó hace casi siete décadas y que tiene como protagonista a una niña cuya muerte quedó ligada para siempre a la memoria de este lugar.

Se trata de María del Carmen Amaya Rivera, una menor de apenas 12 años que falleció en 1956 y cuyo sepelio marcó el inicio de la historia del ahora conocido como Panteón del Carmen.

En aquel entonces, el camposanto todavía era identificado como el Panteón Nuevo, pues se encontraba en construcción y aún no había recibido su primer entierro. Sin embargo, el fallecimiento de la pequeña cambió el rumbo de este espacio y terminó por darle el nombre con el que generaciones de cajemenses lo reconocen hasta la actualidad.

María del Carmen era estudiante del Colegio Progreso de Ciudad Obregón. Debido a un problema de salud, fue trasladada hasta la Ciudad de México, donde recibiría atención médica especializada; sin embargo, pese a los esfuerzos por atenderla, perdió la vida a las 9:45 horas del 21 de mayo de 1956, a consecuencia de meningitis tuberculosa.

Su cuerpo fue trasladado de regreso para recibir sepultura en Ciudad Obregón. Aquel entierro se convirtió en el primero realizado en el nuevo cementerio y, a partir de entonces, el lugar comenzó a ser conocido como Panteón del Carmen, en memoria de la niña.

Día de Muertos: un lugar donde también permanece la historia de Ciudad Obregón

Cada 1 y 2 de noviembre, el Panteón del Carmen recibe a familias que acuden a visitar a sus seres queridos, limpiar las tumbas, colocar flores y compartir recuerdos como parte de las tradiciones del Día de Muertos.

Entre los miles de espacios que conforman este cementerio también permanece la sepultura de María del Carmen, cuya historia dio identidad al lugar. Su tumba se encuentra cerca de la entrada principal y, de acuerdo con los reportes sobre su historia, se ha conservado en buenas condiciones, rodeada por las sepulturas de integrantes de su familia.

Con el paso de los años, el camposanto ha crecido considerablemente, se ha convertido en parte de la historia y la memoria colectiva de la comunidad.