Obispo Felipe Pozos invita a orar constantemente por las almas de los difuntos

El pastor de la Diócesis recuerda el significado de las celebraciones del 1 y 2 de noviembre e invita a vivir la santidad mediante pequeñas acciones

Por: César Leyva

El obispo de la Diócesis de Ciudad Obregón, Felipe Pozos Lorenzini, invitó a los católicos a reflexionar sobre el significado de las celebraciones de Todos los Santos y los Fieles Difuntos, así como a mantener la oración por quienes han fallecido más allá de las fechas tradicionales de noviembre.

Al compartir su mensaje con motivo de estas conmemoraciones, explicó que la Iglesia estableció el 1 de noviembre para celebrar a Todos los Santos y el día 2 para recordar a los fieles difuntos, como parte de un proceso histórico de cristianización de antiguas festividades paganas.

LA SANTIDAD SE CONSTRUYE DÍA A DÍA

Pozos Lorenzini señaló que la solemnidad de Todos los Santos representa el triunfo de quienes alcanzaron la vida eterna, personas que, pese a sus debilidades durante su paso por la tierra, vivieron su fe y llegaron a la presencia de Dios.

Destacó que esta celebración también debe llevar a los creyentes a reconocer que todos están llamados a la santidad, la cual no necesariamente se alcanza mediante grandes acciones, sino a través de pequeños pasos y haciendo bien las cosas para Cristo.

El obispo recordó que los católicos son llamados a vivir desde ahora como conciudadanos de los santos, procurando que cada acción cotidiana sea una oportunidad para acercarse a Dios.

ORAR POR LOS DIFUNTOS, UNA OBRA DE CARIDAD

En cuanto al 2 de noviembre, el obispo subrayó la importancia de pedir por quienes han fallecido, pues la oración por las almas del purgatorio constituye una obra de caridad.

Explicó que, de acuerdo con la enseñanza de la Iglesia, estas almas necesitan de las oraciones de quienes todavía viven, por lo que esta práctica debe realizarse de manera frecuente.

En ese sentido, insistió en que la oración por los difuntos no debe limitarse al novenario o a las tres misas que tradicionalmente se ofrecen después de una muerte, sino mantenerse durante mucho tiempo.

Recordó que la Iglesia ora diariamente por quienes han partido de este mundo e invitó a los fieles a conservar esa práctica como una expresión de amor y solidaridad espiritual con sus seres queridos.